En esta página mostramos el método de trabajo que aplicamos a facturas proforma, órdenes de compra, packing lists y contratos mercantiles: cotejo del original, glosario fijo por cliente y revisión cruzada entre versiones en español, chino e inglés. Sin promesas infladas, solo el procedimiento que sostiene cada entrega.
Importadores de Asunción que trabajan con proveedores en China, Taiwán y Vietnam cuentan qué cambió en su operación cuando la proforma, el packing list y el contrato dejaron de traducirse a las apuradas. Sin métricas infladas: solo lo que notaron en aduana, en la banca y en la mesa de negociación.
Antes firmaba la orden de compra con la proforma traducida por el propio proveedor. Ahora cotejamos partida por partida: unidad de medida, incoterm y datos bancarios. La última importación pasó sin observaciones del despachante, algo que no me había ocurrido en dos años.
Trabajo con carga consolidada y los pesos mal traducidos me costaban días de retención. Desde que el packing list y las fichas técnicas se revisan con glosario fijo, el volumen declarado coincide con el del contenedor. Se nota en los tiempos de despacho.
La penalidad por retraso y la jurisdicción competente estaban redactadas de un modo que en español sonaba blando. Con la versión ES-ZH-EN alineada, renegociamos esos puntos. No fue traducción libre: fue literal, y ahí estuvo la diferencia.
Lo que más valoro no es un documento puntual, sino la coherencia entre entregas. Los términos técnicos de mis fichas se mantienen iguales mes a mes, así el equipo de compras no tiene que reinterpretar nada cuando vuelve sobre un acuerdo anterior.
Firmamos NDA antes de enviar los contratos con mis proveedores asiáticos. El proceso fue simple: subí los archivos, quedó registrado el acuerdo y recibí la cotización por palabra. No tuve que explicar dos veces el contexto comercial.
No publicamos métricas infladas ni sellos decorativos. Estas son situaciones concretas de importadores que trabajan con proveedores en China y necesitaban que cada partida, incoterm y cláusula contractual coincidiera exactamente con el original.
Recibimos una proforma en chino con cuarenta y dos partidas y una unidad de medida distinta a la que figuraba en el correo del proveedor. Li Jingyan cotejó cada línea contra el original y marcó las discrepancias en un archivo bilingüe. Firmamos con la versión corregida y no hubo ajustes posteriores en aduana.
Importadora de ferretería, AsunciónUn packing list mal traducido nos había generado una inspección en destino el año anterior. En el segundo embarque pedimos la verificación completa: pesos neto y bruto, volumen y cantidad de bultos. El despachante recibió el documento sin consultas y liberó la carga el mismo día.
Distribuidora de insumos industriales, LambaréNecesitábamos una versión ES-ZH-EN del contrato de compraventa con un proveedor de Guangdong. La traducción mantuvo la literalidad en penalidades por retraso y ley aplicable, sin reescribir para que sonara mejor en español. El glosario fijo quedó archivado y lo reutilizamos en cada renovación.
Estudio jurídico comercial, AsunciónLa ficha técnica de un componente electrónico incluía tolerancias expresadas en unidades distintas a las que usábamos localmente. La traducción aclaró cada valor y añadió una nota de conversión. Evitamos devolver un lote completo por un error de lectura en la especificación.
Importador de componentes, Fernando de la MoraAntes de enviar contratos y listas de precios, firmamos un acuerdo de confidencialidad con plazos y alcance definidos. Los archivos se devolvieron al cierre del proyecto y no quedó copia en circulación. Es la condición que ponemos para trabajar con cualquier traductor externo.
Gerencia de compras, importadora textil